dejarse sostener

Dejarse sostener… es volver a casa.

Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a ser fuertes. A resolver, a tirar hacia adelante, a no depender de nadie.  A convertirnos en estructuras sólidas, autosuficientes, casi impenetrables. Hay veces que es necesario dejarse sostener.

Y sin darnos cuenta… nos hemos olvidado de algo esencial:dejarnos sostener.

Sostener no es salvar. No es rescatar. No es invadir ni ocupar el lugar del otro.

Sostener es estar. Es presencia.Es espacio seguro.

Es alguien que no te empuja, pero tampoco te suelta.

Sin embargo, para muchas personas, dejarse sostener es profundamente incómodo.
Porque implica bajar defensas.
Implica reconocer que no siempre podemos con todo.
Implica mostrarnos vulnerables, sin máscaras, sin control.

Y eso da miedo.

Nos han hecho creer que necesitar es debilidad. Que pedir ayuda es fracasar.
Que apoyarnos en otro es perder poder.

Pero la realidad es otra.

El verdadero poder está en poder apoyarte. En saber cuándo parar.
En permitir que alguien te acompañe sin tener que demostrar nada.

Porque hay momentos en los que no necesitas respuestas. Ni soluciones. Ni palabras perfectas.

Solo necesitas no estar sola dentro de lo que sientes.

Dejarse sostener es permitir que alguien te mire sin juicio. Que te escuche sin intentar arreglarte.  Que te vea incluso cuando tú no sabes cómo verte.

Es descansar en otro sin perderte.

Y aquí hay algo importante: no se trata de depender, sino de confiar.

Confiar en que puedes compartir tu proceso sin ser invadida.
Confiar en que puedes abrirte sin romperte.
Confiar en que hay espacios donde puedes simplemente ser.

Porque cuando te permites ser sostenida…algo dentro de ti se reordena.La tensión baja.
El cuerpo se relaja. La mente deja de luchar.

Y aparece algo que no se puede forzar: La calma.

No esa calma superficial que usamos para tapar lo que sentimos, sino una calma profunda, orgánica, que nace cuando dejamos de resistir.

Dejarse sostener también es un acto de amor propio. Porque implica reconocer que mereces cuidado.Que no tienes que hacerlo todo sola.   Que no tienes que demostrar tu fortaleza constantemente.

A veces, el mayor acto de valentía no es seguir…es parar y permitir que alguien esté contigo en ese lugar.

En Escuela L.A.T.I.D.O creemos en ese tipo de espacios.
Espacios donde no tienes que ser fuerte.
Donde no tienes que tenerlo todo claro.
Donde puedes llegar tal y como estás.

Porque sostener es escuchar, acompañar y respetar los tiempos de cada proceso.

Y dejarse sostener… es volver a casa.

A un lugar interno donde ya no hay lucha.
Donde puedes respirar.
Donde puedes sentirte segura.

Quizá hoy no necesites hacer más. Quizá no necesites entenderlo todo.

Quizá lo único que necesitas… es dejarte sostener.

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